jueves, 1 de junio de 2017

Fanfarrones

Hace un tiempo conocí a alguien que afirmaba haberme leído en alguna ocasión sin conocerme. Me preguntó por qué llamaba moleskine a la libreta de toda la vida. Porque la mía es moleskine, respondí, incluso está el nombre escrito de fábrica. Ya, dijo, pero es un poco cursi ¿no?, añadió después de consumir su pitillo de una calada. Sí, es muy cursi, contesté. Al cabo de un rato volvió a intentarlo, con otro cigarrillo pegado a su dedo, yo te felicito por tus logros, mintió, pero te he leído y a mí no me gusta como escribes, espetó con la tranquilidad del que se ha acostumbrado a derrochar una falsa seguridad que esconda su larga lista de complejos. Me alegro, respondí, porque es algo que poca gente me dice y ya empezaba a creer que todos mienten.
Mi indiferencia alteró sus pulsaciones y decidió sacar la artillería pesada, lanzándome un dardo envenenado cada tres frases. Yo sonreía de mentira y miraba a mis amigos sin entender de dónde habían sacado a un tipo tan extraño y poco amigable.
Derrotado por el muro que levanté entre ambos, por fin dejó de intentarlo.

Se tomó unas cuantas copas. Soltó varias fanfarronadas (es de esos para los que se inventó esta palabra) y se largó haciendo eses. Supe entonces acerca de su vida. Tenía cuatro hijos, repartidos entre tres exmujeres, un buen trabajo cuyos rendimientos económicos los repartía entre su prole y cada día aparecía con una chica diferente para convencerse de que seguía siendo un macho. Alfa o Epsilon. A pesar de ir vestido como un señor bien, iba bastante justito en lo que a educación se refiere, y eso no lo digo yo, lo dijeron los que se supone que eran sus amigos/conocidos/colegas. Intuyo que es una de esas personas para las que la verdad consiste en decir todo lo que se les pasa por la cabeza, sin pensar en las consecuencias de sus palabras. Hay que ser de verdad, dicen a menudo, pero son ellos los que eligen cuándo decirla y a quién porque, casualmente, cuando no les viene bien se olvidan de ser sinceros.
A lo largo de mi vida me he topado con hombres así, y por eso no le hice mucho caso, porque eso es lo que buscan con su verborrea barata: la discusión jocosa. Se creen auténticos, y están convencidos de que tienen algo especial, pero lo único que tienen es un cartel pegado a su frente que pone que están disponibles y que no quieren compromiso. Cosa que, por otro lado, es algo que a muchas mujeres les interesa porque no todas quieren comprometerse. Y mucho menos con alguien con cargas, con visitas semanales al juzgado por culpa de la manutención y con falta de autoestima.
Un ratito y se despiden.
Tú finges, yo finjo. No me llames, gracias.
Son el entretenimiento perfecto para algunas mujeres con el índice de saturación y de decepción por encima de la media, aunque ellos se crean irresistibles. Ellas no quieren enamorarse, ni que las llamen y muchos menos quieren promesas vacías que sólo fingirán creerse para evitar la disputa.

No son hombres malos. Ni tampoco buenos. Ni siquiera regulares. Son sencillamente así, sin filtros. Sin ningún atractivo por descubrir. Y si algo tienen de positivo, es que se les ve venir de lejos, porque tienen un perfil bastante bien definido y copiado por muchos de sus congéneres. Son libres de hacer lo que les plazca y de vivir como gusten. Pero tampoco es necesario que escupan su rabia contra un desconocido, realmente no sé qué pretenden conseguir cuando insultan gratuitamente. Los cerebros de estos hombres son inescrutables. Indefinibles. Raros.
Y no finjáis sorpresa porque sé que vosotros también conocéis a alguien así, a quien además le tenéis cariño. Lo entiendo, a todos nos pasa. 
Cada vez que afirmo que a mí hay pocas cosas que me sorprendan, siempre acabo comiéndome mis palabras, porque cuando menos lo espero, aparece un personaje que me recuerda que en este mundo tiene que haber de todo para que gente como yo pueda escribir cosas cursis en su moleskine.


8 comentarios:

  1. Personas que confunden la honestidad con la mala educación y justifican como "tener carácter" el ser unos impertinentes/prepotentes/maleducados (siento la redundancia). Todos los conocemos y sufrimos.
    Pero por suerte se les identifica rápido para poder así huir de ellos como de la peste. Yo, al menos, lo hago.
    Como siempre, un placer leerte.

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    1. Gracias bonita.
      Tienes razón. Se les identifica sin radar. Y dan penilla...
      Beso.

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  2. La primera vez que oí lo de "moleskine" fue hace años, en las columnas de Carmen Rigalt, la periodista. Creo que tenía una sección en el Mundo que se llamaba "notas en mi moleskine" Al principio pensaba que era un teletipo o algo así. Ni idea de que era una marca de agendas. Del tipo que describes lo que menos me gusta es que fume. Con ese detalle yo ni me hubiera acercado. Un abrazo

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    1. Sí Zarzamora, ya están en casi todas las tiendas desde hace años. Lo de fumar era otra de las lindezas del personaje en cuestión.

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  3. El fanfarrón que describes en tu escrito me ha hecho pensar en esa "virtud" tan demandada que es la de "ser una persona segura de sí misma" y "con las ideas claras". Yo, que soy muy paleto y veo con cierta frecuencia ese programa de citas a ciegas llamado "First Dates", descubro con asombro como mucha gente valora en su potencial pareja eso de "tener las ideas claras". La verdad es que, como yo me muevo en un mar de dudas, me pregunto si de verdad existirá gente así o si, los que dicen que lo tienen todo tan claro, lo creerán de verdad o lo harán para hacer creer a los demás que son la pera. Habría que preguntárselo a ellos, así que me quedaré sin saberlo. El paripé reina en nuestras vidas.

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    1. Jajajaja
      Me encantan tus conclusiones. La seguridad en uno mismo es fantástica. Pero no sé por qué va acompañada en determinados momentos con la educación o la palabra soez.
      Un abrazo y seamos auténticos, sin ofender a nadie.

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  4. Yo quiero tener una Moleskine, si es cursi o no, me agrada la idea de tenerla y escribir y escribir tengo de todas marcas, tal vez con una Moleskine por fin puedo sacar a la escritora que llevo dentro y de los tipos que opinan sin conciencia me imagino que nunca han leído un libro. Tipos nefastos diría yo (y por cierto abundan).

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    1. La moleskine es uno de los mejores espejos. Todos llevamos un escritor en las entrañas, no es necesario que el resto lo conozca. Un abrazo.

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