martes, 8 de agosto de 2017

Enamorarse en verano

Tengo una amiga que inauguró su verano enamorándose. Dice que fue algo inesperado, que ni siquiera estaba preparada para afrontar el flechazo, pero que tan pronto se cruzó con su mirada, se enamoró. Después él empezó a hablar con su acento argentino-sí, algunas tenemos debilidad por ese acento-y ya perdió cualquier posibilidad de recuperar la cordura. Ni siquiera recuerda su nombre. ¿Cómo puede ser?, le pregunté bastante sorprendida, tiene que haber algo, algún detalle que se te escape, hoy en día con un nombre y una ubicación puedes encontrar a cualquier persona. Nada, suspiró melancólica (le gusta ponerse dramática). Se exprimió el cerebro y sólo recordó a sus dos hermanos más jóvenes que él-también sin nombre-un paquete de cigarrillos Lucky, y el olor de su perfume impregnado en su mano… Tiene la costumbre de presentarse dando dos besos y colocando la mano sobre el cuello del recién conocido, no es algo sexual, ni sensual-bueno, no siempre-sino más bien es un gesto para establecer un vínculo desde el primer instante. Porque a ella lo que le gusta es eso: los primeros instantes y los vínculos recién estrenados. Y hablar. Eso le encanta. Hablar hasta quedarse afónica (¡cuántas afonías hemos compartido!). Siempre le preguntamos de qué habla con sus nuevos amigos-con o sin nombre-porque parecen estar muy interesados en la conversación. De la vida, responde gesticulando con las manos y encajada en el perfil de "mujer madura de vuelta de todo" en el que tanto le gusta meterse.
El verano es para enamorarse, dice siempre, de alguien nuevo o de nuestra pareja, pero enamorarse en esta época del año debería ser una obligación.
Y yo, después de una semana dándole vueltas a este folio virgen, empiezo a creer que tiene razón. De hecho, he decidido escribir esto porque me lo ha pedido y también para darle bombo a su teoría y, una vez haya terminado, pienso lanzarme a las calles y enamorarme tantas veces como pueda... Que tiemblen las farolas. No hay una regla establecida acerca de los enamoramientos y no es una verdad universal que el verano sea para enamorarse. Las personas no queremos de la misma manera, no besamos con la misma intensidad y nuestros Cupidos no comparten las mismas flechas. Incluso abrazar se ha convertido en algo exclusivo y, para nuestra desgracia, es una palabra ninguneada en estos días… Una lástima.
Mucha gente flirtea. Tienen idilios de los que se olvidan tan pronto sale el sol o se termina la música, besan encima de los besos de la noche anterior y nos llaman princesas, para no confundir los nombres... ¿Por qué lo hacen? ¿Querrán batir algún récord? A mí me parece que es mucho más gratificante dejarnos embaucar por el hechizo del enamoramiento transitorio, convencernos de lo importante que es disfrutar del momento presente y de ese rostro que, con o sin copas de por medio, nos ha gustado. Enamorarse significa perder la cabeza, disfrutar de la libertad de nuestro corazón, regresar a la persona que fuimos tiempo atrás, a la valiente, a la atrevida y a la joven... ¡Oh, juventud! El amor está por encima de cualquier cosa. Debe de ser así. Dure lo que dure. Porque hay historias que, por muy breves que sean, nos dejan una sonrisa dibujada en el rostro, y un recuerdo al que volver de vez en cuando…
Antes de despedirse, le dijo a su argentino desconocido que era amiga de Laura, una escritora española-creo que soy yo-y le aseguró que yo me encargaría de mencionar su encuentro en una de mis novelas (o el idilio tiene segunda parte o esto sólo me da para un artículo). Dudo que él pueda llegar a leer esto algún día, pero ella, que es bastante más fantasiosa que el resto de los mortales, asegura que estas letras llegarán hasta su hogar a través de las redes sociales. Y conociéndola como la conozco, no me sorprenderá lo que suceda a partir de hoy, porque a las personas que viven con esa pasión y esa locura, les suelen pasar cosas divertidas. Muy divertidas.

Tendréis que esperar a que salga mi próxima novela. Tan pronto encuentre un nombre para el protagonista, me pongo a escribir. Palabra de Laura.


3 comentarios:

  1. Me encanta leer historias como estas, son tan realistas. Gracias por compartir tu arte.

    ResponderEliminar
  2. Ja, jja, ja... se busca argentino. Me ha encantado.

    ResponderEliminar
  3. Qué peligro enamorarse en verano de forma efímera! Y dejarse engatusar por un acento argentino...Pero me ha gustado el artículo. Un abrazo

    ResponderEliminar